
Preservativos
El tamaño, la fecha y el lubricante adecuado: tres detalles que determinan la fiabilidad de un preservativo.
El tamaño se refiere a la anchura
Un preservativo no se elige por la longitud, sino por el ancho nominal, indicado en milímetros en la caja: es la mitad de la circunferencia cuando está extendido. El estándar oscila entre 52 y 54 mm. Si es demasiado estrecho, aprieta y se rompe; si es demasiado ancho, se desliza. Muchas personas a las que «no les gustan los preservativos» simplemente nunca han probado el de la anchura adecuada.
Lo que los hace ineficaces
Tres cosas, y todas ellas se pueden evitar. La fecha de caducidad: el látex envejecido se vuelve quebradizo. Las sustancias grasas —aceite, vaselina, crema de masaje— que atacan el látex en cuestión de minutos; solo es compatible un lubricante a base de agua o de silicona. Y el hecho de ponerse dos uno encima de otro, lo que hace que rocen entre sí en lugar de duplicar la protección.
Sensaciones y conservación
Los modelos finos transmiten más sin proteger menos: las normas son las mismas. Los condones sin látex están pensados para las alergias y conducen mejor el calor. Las versiones texturizadas o perfumadas son cuestión de gustos. Guarda las cajas alejadas del calor y la luz; ni en la guantera ni en la cartera, donde el roce acaba desgastando el envase.






















