
Estimuladores
Aire impulsado, ondas o vibración: entender en qué se diferencian y cuál elegir en función de la sensibilidad de cada uno.
El aire pulsado, en dos frases
Estos aparatos no vibran y apenas tocan la piel. Colocan una pequeña boquilla sobre el clítoris y le envían ondas de aire rítmicas, sin contacto directo. Eso es lo que los hace tan diferentes: la sensación se mantiene intensa sin llegar a adormecer, y no se atenúa al cabo de unos minutos.
¿Cuál es el adecuado para ti?
Si eres muy sensible, el aire pulsado suele resultar más cómodo que una vibración intensa, precisamente porque no produce fricción. Si, por el contrario, prefieres una presión firme, un estimulador vibratorio clásico te irá mejor. Muchos modelos recientes ofrecen ambas opciones —un cabezal de ondas por un lado y un brazo vibrador por el otro— y te permiten probarlos sin tener que decidirte de inmediato.
Lo que importa a la hora de usarlo
Fíjate en el número de intensidades más que en la potencia máxima: es la precisión de los primeros niveles lo que hace que un aparato resulte agradable, no su nivel más alto. La boquilla de silicona suele poder retirarse para su limpieza, lo que marca la diferencia en el día a día. Su resistencia al agua permite utilizarlo en la bañera y enjuagarlo sin preocuparse. Por último, una gota de lubricante a base de agua debajo de la boquilla mejora notablemente la sensación: el aire pulsado funciona mejor sobre una piel que no se resiste.






















