
Vibradores
Potencia, silencio, material, autonomía: lo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir un vibrador que se adapte a ti.
Potente no significa ruidoso
Es la confusión más habitual. La potencia depende del motor; el ruido, del casco y del material que lo recubre. Un modelo de silicona gruesa puede ser francamente potente y seguir siendo discreto, mientras que uno de plástico duro se oye en toda la habitación aunque sea mucho menos potente. Si el silencio es importante, fíjate en el material antes que en las cifras.
Encontrar la forma adecuada
El vibrador clásico, recto o ligeramente curvado, es adecuado para todo el mundo y resulta ideal para usar en pareja. El «rabbit» añade una pequeña rama externa y actúa en dos frentes a la vez. La cabeza curvada apunta al punto G y se reconoce por su extremo abombado. El huevo, a menudo con mando a distancia, se desliza por todas partes y se comparte con gusto. Ninguna de estas formas es mejor que las demás: simplemente no buscan lo mismo.
Tres detalles que marcan la diferencia
La silicona médica es suave, no porosa y muy fácil de limpiar: es el material que hay que elegir. Los recargables por USB evitan que las pilas se agoten en el momento menos oportuno y mantienen una potencia constante. Su estanqueidad permite usarlos en la bañera y, sobre todo, enjuagarlos sin precauciones. Un recordatorio que evita muchas decepciones: en un juguete de silicona hay que utilizar un lubricante a base de agua; el lubricante de silicona ablanda la superficie, y eso es irreversible.






















